martes, 22 de junio de 2010

En día que al salir de la escuela mi llave olvidé.

Hace una semana:

Era un jueves (los días en que más tarde salgo) después de haber soportado las eternas horas de Ética y valores, Historia e Inglés (las materias no tienen nada malo, me gustan pero los maestros que las imparten, nomás' no)  lo único que anhelaba era llegar a mi casa y tirarme a dormir  un par de horas, pero ¡oh! sorpresa,  meto mi mano a mi mochila, meto mi mano a la bata de laboratorio y nada... ¡LA LLAVE NO ESTÁ!   

Estaba a punto de entrar en desesperación cuando... 10, 9, 8, 7, 8... y me senté, dejando de lado mis cosas


(ni siquiera se nota que me gusta el color verde, estuche, mochila, libro, jajaja)

Ya sentada estaba ideando un plan para entrar... "si voy por detrás, le digo a la vecina si puedo brincar en su techo..." "si le llamo a mi mamá..." "si voy a comer con mi abuela" así estuve unos minutos, hasta que me decidí por la segunda: llamarle a mamá, sin embargo, no contaba con que ¡había olvidado el celular en la mañana!

Me resigné a la idea, estaría afuera por lo menos unas 3 horas, antes que llegara alguien con llaves.

Pero ya era tarde, no había desayunado, mis intestinos rugían u.u así que fui a comprar proviciones, regresé y me senté para saciar mi hambre voraz.



Durante ese lapso



(se supone que es la foto del panecillo)

Sí, me dediqué a tomar malas fotografías a lo que estaba comiendo, mis cosas y a mi más reciente regalo tecnológico

Comida:


Más comida:


Tecnología:



Y ya estaba más que lista para esperar ahí durante horas, para vivir fuera de casa, para cumplir mi sueño de ser vagabunda cuando mi papá llegó y con él la llave.

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